Informe sarna bovina. USD 3.700 millones en riesgo y cambio de paradigma para proteger la ganadería argentina.

Verano: la ventana de oportunidad para controlar la sarna en los rodeos argentinos.

– Más de 1.400 animales controlados.

Un estudio reciente confirma la eficacia de un enfoque proactivo para controlar la sarna bovina, una de las principales amenazas sanitarias para los rodeos de carne en Argentina. La implementación de un tratamiento estratégico durante el verano, combinado con estrictas medidas de bioseguridad, se presenta como una herramienta óptima para prevenir los brotes de otoño-invierno y minimizar las pérdidas económicas en un sector clave para el país.

La sarna bovina, causada por el ácaro Psoroptes ovis, es una enfermedad parasitaria que genera importantes pérdidas productivas en la ganadería argentina. Afecta el bienestar animal, disminuye la ganancia de peso, reduce la producción de leche y puede provocar fallas reproductivas. En un contexto donde el sector ganadero argentino busca consolidar su posición en los mercados internacionales y satisfacer la creciente demanda interna, el control de esta enfermedad se vuelve una prioridad.

Para comprender la magnitud del desafío, es necesario dimensionar el sector ganadero argentino. Según datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP), a diciembre de 2024 el stock bovino totalizaba 51.626.909 cabezas. Si bien esta cifra representa una leve baja del 2,2% respecto al año anterior debido a la sequía, la eficiencia reproductiva se mantuvo en niveles altos, con un stock de 14.602.899 terneros/as.

En 2025, el sector demostró su fortaleza con un récord de exportaciones de carne bovina, generando un ingreso de USD 3.700 millones en divisas, un 22,3% más que en 2024. Este logro fue impulsado por la fuerte demanda global y la recuperación de los precios internacionales. A su vez, el consumo interno de carnes también experimentó un crecimiento, alcanzando los 116,4 kg per cápita en 2025, con un aumento del 2,94% en el consumo de carne bovina.

Indicador Cifra Fuente

Stock bovino (dic 2024) 51.626.909 cabezas MAGyP

Exportaciones de carne bovina (2025) USD 3.700 millones SAGyP

Consumo per cápita de carne bovina (2025) 49,92 kg SAGyP

Estos números reflejan la importancia estratégica de la ganadería para la economía argentina y la necesidad de protegerla de amenazas como la sarna bovina, que impactan directamente en la productividad y la rentabilidad del sector.

Un reciente informe técnico, elaborado por Laboratorios König S.A. y el Centro de Investigación Veterinaria de Tandil (CIVETAN-CONICET), propone un tratamiento de verano como una estrategia adicional en el manejo de la enfermedad. Este enfoque se basa en intervenir sanitariamente durante los meses estivales, cuando la actividad y la población de los ácaros disminuyen de manera natural. El objetivo es reducir el “piso de infestación” y prevenir los brotes clínicos que suelen ocurrir en otoño-invierno.

El informe detalla dos experiencias de campo realizadas en establecimientos de la provincia de Buenos Aires, donde se evidencia el valor de este enfoque. En ambos casos, se implementó un esquema de tratamiento de verano sobre la totalidad de los rodeos, utilizando una formulación pour-on que combina eprinomectina 0,5% y flumetrina 2%, reforzada con butóxido de piperonilo.

Se lograron controlar exitosamente más de 1.400 animales, reduciendo de manera efectiva el piso de infestación y la aparición de brotes clínicos durante el período otoño-invierno. Estos hallazgos demuestran la eficacia del abordaje cuando se acompaña de un diagnóstico y manejo sanitario adecuados.

El estudio subraya que el tratamiento de verano no es una “herramienta mágica”, sino que su éxito depende de un concepto integral que combina varios factores clave:

• Uso racional de fármacos eficaces: Utilizar productos de calidad certificada y en las dosis correctas.

• Diagnóstico y seguimiento parasitológico: Realizar raspajes para confirmar la presencia del ácaro y monitorear la respuesta al tratamiento.

• Medidas estrictas de bioseguridad: Controlar el ingreso de animales, realizar los tratamientos y las cuarentenas adecuadas al ingreso y mantener la higiene de las instalaciones.

• Intervención inmediata: Actuar rápidamente ante la detección de animales sospechosos.

• Estado sanitario general del animal: Un buen estado sanitario proporciona al animal mejores herramientas inmunológicas para enfrentar la parasitosis.

El veterinario Fernando Iparraguirre destaca la importancia de este enfoque: “El abordaje estival del control de la sarna bovina se basa en una estrategia preventiva, en contraste con

el enfoque tradicional orientado al tratamiento de casos clínicos. La intervención durante el período de verano permite actuar en una fase de baja densidad poblacional del ácaro y de reducida dinámica de transmisión dentro del rodeo, antes de la aparición de signos clínicos y del impacto productivo asociado”.

Según el Asesor de Laboratorios König, el éxito de esta estrategia radica en su carácter integral. “No se trata simplemente de aplicar un fármaco. El tratamiento de verano es un concepto que integra el diagnóstico parasitológico, el uso racional de medicamentos, la bioseguridad y el monitoreo continuo. Hemos visto en nuestras experiencias a campo que cuando todos estos elementos se alinean, los resultados son consistentes y duraderos”.

Un aspecto crítico que subraya el experto es la importancia del diagnóstico previo. “Muchos productores desconocen que sus rodeos pueden estar parasitados sin mostrar signos clínicos evidentes durante el verano. Los raspajes cutáneos periódicos nos permiten detectar estas infestaciones subclínicas y actuar antes de que se conviertan en brotes generalizados. Esta es una herramienta fundamental que, lamentablemente, no se utiliza lo suficiente en el campo”.

Respecto a la resistencia a los antiparasitarios, un desafío creciente en el sector, se ha documentado la aparición de cepas de ácaros con susceptibilidad reducida a distintas lactonas macrocíclicas. Esto nos obliga a ser más estratégicos en el uso de los medicamentos. La combinación de principios activos, como la que se utilizó en nuestro estudio con eprinomectina y flumetrina, puede ayudar a retrasar la aparición de resistencia y a mejorar la eficacia del tratamiento”.

Finalmente, el experto enfatiza el rol del veterinario y del productor en la sostenibilidad de los resultados: “El tratamiento de verano solo funciona si hay un compromiso real del equipo veterinario y del productor. No es una solución de aplicación única. Requiere seguimiento, ajustes según las particularidades de cada establecimiento y, sobre todo, disciplina en la implementación de las medidas de bioseguridad. Los productores que entienden esto son los que logran mantener sus rodeos libres de sarna a largo plazo”.

FUENTE: CONICET – Konig