Evalúan la adaptación de la alfalfa a condiciones subtropicales

Un equipo de investigación del INTA El Colorado estudia el comportamiento de la alfalfa para mejorar la calidad y la estabilidad de la oferta forrajera en el norte argentino. Se trata de un cultivo de alto potencial nutricional, lo que la posiciona como un recurso estratégico frente al predominio de gramíneas en la región.

En el norte argentino, la incorporación de alfalfa en sistemas ganaderos gana protagonismo como estrategia para mejorar la oferta forrajera. Frente a este escenario, un equipo de investigación y extensión del INTA El Colorado, Formosa, trabaja en la adaptación del cultivo a condiciones subtropicales, a partir de la demanda de los productores de la región.

Según explicó Jorge Hugo Passamano, investigador del INTA, “el cultivo presenta un alto potencial en la región, con producciones anuales de entre 10 mil y 12 mil kilos de materia seca por hectárea, con posibilidad de realizar hasta siete cortes por año y una vida útil estimada en cuatro años en materiales sin reposo invernal”.

Para su implantación, el especialista recomendó que se trate de suelos profundos y sueltos con buena capacidad de acumulación de agua, características presentes en áreas de albardes del río Bermejo. “Es aconsejable considerar un barbecho de entre 50 y 70 días para favorecer la mineralización, mejorar la estructura del suelo y reducir la presión de malezas”, agregó.

A su vez, destacó la importancia de implantar en suelos con buen drenaje y pH cercano a neutro, ya que la alfalfa es sensible a la acidez y al anegamiento. Y añadió: “El cultivo presenta altos requerimientos de fósforo y calcio, nutrientes clave para su persistencia y productividad”.

En cuanto a la densidad de siembra, Passamano sugirió que debe ser de aproximadamente 20 kilos de semilla por hectárea para lograr un adecuado stand de plantas que sostenga la persistencia del cultivo. “El momento de corte debe ser alrededor del 10 % de floración para maximizar la producción de materia seca y prolongar la vida útil del alfalfar”, indicó.

Desde el punto de vista nutricional, la alfalfa aporta en torno al 21 % de proteína bruta y una elevada digestibilidad. Esto la posiciona como un recurso estratégico frente al predominio de gramíneas en la región.

En cuanto a la innovación, el equipo se incorporó a la Red Nacional de Alfalfa y evalúan 11 materiales en la zona para identificar las variedades mejor adaptadas.

Entre las limitantes se destacan la falta de sistemas de riego desarrollados, la escasa experiencia en fertilización local y la necesidad de un adecuado control de malezas, plagas —como orugas defoliadoras— y enfermedades.

El cultivo se integra tanto a sistemas de carne como de leche —que incluye tambos familiares— y permite la confección de rollos con buena calidad, cuya conservación puede extenderse entre uno y dos años según las condiciones de almacenamiento.

FUENTE: INTA Informa