El historial del tambo en Argentina

La cadena láctea en Argentina se caracteriza por presentar una estructura primaria conformada por unos 8.700 tambos, localizados en las diversas cuencas lácteas.

Una industria procesadora estratificada, con la presencia de pocas grandes empresas y varios centenares de pequeñas y medianas firmas, y un sector de distribución minorista fuertemente concentrado en pocas y grandes cadenas de hiper y supermercados, la mayor parte de ellas de capitales transnacionales.

En Uruguay, Paraguay y en la Argentina se denomina tambo al establecimiento de ganado destinado al ordeñe, producción y venta; generalmente al por mayor, de su leche cruda. Por extensión se le aplica este nombre a la actividad ganadera cuyo principal objetivo es la producción de leche, utilizando para ello razas especializadas.

El origen del nombre se remonta a la época en que la civilización de los incas denominaba tambo (tampu en quechua), tanto a los albergues como a los centros de acopio de materiales básicos para la supervivencia, que se repartían a lo largo del denominado Camino del Inca, cada 30 kilómetros (una jornada de camino a pie).

La raza vacuna predominante en los tambos argentinos es la Holando-Argentino, de color blanco con grandes manchas negras, ya que se adapta muy bien a los suelos de ese país.

Para obtener una leche sana es fundamental que la ubre de la vaca esté sana y las instalaciones limpias, de lo contrario la leche ordeñada del animal se contaminará rápidamente resultando de mala calidad. En la Argentina el certificado oficial de máxima calidad de leche cruda se denomina Rodeo Libre de Enfermedades, y es el que asegura que la leche está libre de brucelosis.

Para ordeñar la vaca y lograr resultados rápidos y eficaces es necesario implementar un método que simule la succión de la boca del ternero. En el ordeñe manual se extrae la leche presionando la ubre, en la actualidad este método se emplea solo en tambos chicos, de autoabastecimiento familiar. El ordeñe mecánico se realiza con máquinas especiales que son más higiénicas y permiten una mayor velocidad de extracción sin dañar la ubre.
Luego de ordeñada, la leche posee la temperatura corporal de la vaca, o sea 37°C. A esta temperatura la multiplicación de bacterias es muy veloz, por lo que es necesario enfriarla al instante de que se termina la extracción.

El almacenamiento de la leche cruda en frío se lleva entonces a cabo para mantener la pureza e higiene sin necesidad de conservantes. Rápidamente se la coloca en tanques a menos de 4°C mediante tubos cerrados que circulan desde la ubre hasta dicho tanque de almacenamiento. Tanto la extracción como el transporte de la misma se realizan al vacío: la ordeñadora “aspira” la leche.

Al contactarse ésta sólo con el interior del sistema, se reducen las posibilidades de contaminación externa.

Finalmente la leche es transportada hasta las plantas elaboradoras en camiones especialmente diseñados para hacerlo.

CUENCA LECHERA CENTRAL

La cuenca lechera central es una región de la zona centro de la Argentina, entre Santa Fe y Córdoba, que se caracteriza por la gran cantidad de tambos y empresas lácteas.

Según los datos del Censo Nacional Agropecuario, llevado a cabo en el 2002 por el INDEC en la Argentina había, en dicho año, un total de 15.520 establecimientos tamberos con un total de 3.510.318 bovinos de tambo, de los cuales 1.495.551 eran vacas en producción.

Las provincias con mayor cantidad de tambos eran: Santa Fe (con 4.020 tambos y 1.012.356 bovinos de tambo), Córdoba (3.835 tambos y 1.247.729 bovinos) y Buenos Aires (3.117 tambos y 900.968 bovinos.

Vía: infoagro