Las leguminosas mejoran el balance de nitrógeno en secuencias con maíz
Una serie de ensayos del INTA Oliveros, Santa Fe, demostró que la inclusión de leguminosas en cultivos de cobertura modifica la dinámica del nitrógeno dentro del sistema y mejora su disponibilidad para el maíz. Además, reafirmó que el manejo de mezclas y proporciones permite optimizar la fertilización y reducir pérdidas. Esta información es clave y posiciona al ajuste fino de las mezclas como herramienta estratégica. Esta temática será eje del conversatorio virtual Manejo de Cultivos de Cobertura que se realizará el 21 de abril.

En las secuencias con maíz, el aporte de los cultivos de cobertura empieza a mostrar resultados concretos cuando se ajusta la combinación de especies. En particular, las leguminosas ocupan un lugar central por su capacidad de intervenir directamente en la dinámica del nitrógeno dentro del sistema. Así lo aseguró una serie de ensayos realizados en el INTA Oliveros, Santa Fe. Esta temática será eje del conversatorio virtual Manejo de Cultivos de Cobertura que se realizará el 21 de abril a las 13 horas por YouTube.
“En secuencias con maíz, la inclusión de leguminosas como cultivos de cobertura cumple un rol clave en el manejo del nitrógeno, al modificar su dinámica dentro del sistema, principalmente mediante sus aportes de nitrógeno por fijación biológica”, explicó José Araujo, especialista en manejo de cultivos, suelo y agua del INTA Oliveros.
Ese aporte se complementa con el comportamiento de otras especies. “Las gramíneas y brasicáceas pueden contribuir a reducir las pérdidas de nitrógeno del suelo por lixiviación”, señaló Araujo. Así, el resultado no depende de una sola especie, sino de cómo se combinan y en qué proporciones.
Es que el manejo estratégico y selectivo de cultivos de cobertura define el aporte de nitrógeno disponible. Así lo explicó Araujo: “Combinar los cultivos de cobertura con una adecuada elección de las especies, según sus características, densidad y proporción son aspectos clave que optimiza el balance de nitrógeno para el cultivo de maíz siguiente”.
En la región pampeana, donde predominan los cultivos de verano y se extienden los períodos sin cobertura durante otoño e invierno, la incorporación de cultivos de cobertura permite sostener el suelo activo por más tiempo. En ese contexto, el ajuste fino de las mezclas aparece como una herramienta concreta para mejorar el balance de nitrógeno en el cultivo siguiente.
En este sentido, los ensayos del INTA se enfocaron en evaluar distintas combinaciones de vicia villosa, centeno y nabo forrajero, con el objetivo de identificar qué proporciones y densidades permiten maximizar la producción de biomasa de los cultivos de cobertura y, a la vez, satisfacer la mayor parte de la demanda de nitrógeno del maíz siguiente.
En una primera etapa, se definieron las densidades óptimas en cultivos puros: 65 plantas por metro cuadrado para vicia, 200 para centeno y 75 para nabo. Con esos valores se logró una cobertura rápida del suelo y producciones de materia seca de 5400, 6300 y 4900 kilogramos por hectárea, respectivamente.
A partir de esa base, se evaluaron 16 combinaciones en distintas proporciones, tanto en secuencias con maíz temprano como tardío. Los resultados mostraron que las mayores producciones de biomasa se alcanzaron cuando la participación de vicia y/o centeno superó el 50 % en la mezcla. En maíz temprano, los valores se ubicaron entre 4000 y 5000 kilogramos por hectárea, mientras que en maíz tardío se extendieron entre 5500 y 7500 kilogramos por hectárea.

La participación de la vicia dentro de la mezcla varió según la secuencia. En maíz temprano, cuando su proporción llegó al 75 %, aportó cerca del 50 % de la biomasa total. En cambio, en maíz tardío, con proporciones de entre 50 y 75 %, su contribución se ubicó en torno al 40 %. Este comportamiento está vinculado a las diferencias en el crecimiento durante el período otoño-invernal y a la duración del ciclo de los cultivos de cobertura.
El manejo del agua también mostró diferencias claras entre especies. El centeno registró los mayores consumos, mientras que la vicia y el nabo presentaron los valores más bajos. Las mezclas, en tanto, se ubicaron en niveles intermedios. En términos generales, el consumo de agua osciló entre 101 y 123 milímetros en maíz temprano, y entre 141 y 181 milímetros en maíz tardío, asociado a la mayor duración del ciclo en esta última secuencia.
En cuanto a la respuesta del maíz a la fertilización nitrogenada, los ensayos evidenciaron incrementos de rendimiento en ambos esquemas. En maíz temprano, las dosis óptimas se ubicaron entre 90 y 154 kg N/ha, con aumentos de rendimiento de entre 22 y 51 %. En maíz tardío, los valores se movieron entre 97 y 172 kg N/ha, con incrementos de entre 12 y 32 %.
“Cabe destacar —explicó el especialista— que la probabilidad de recarga hídrica del perfil del suelo es menor en maíz temprano que en maíz tardío, lo que podría penalizar su rendimiento en comparación con un barbecho sin cultivos de cobertura”.
Sin embargo, el comportamiento no fue uniforme en todas las mezclas y los resultados también permitieron ajustar recomendaciones concretas según la secuencia. En maíz temprano, la proporción óptima, para reducir la dosis de nitrógeno de fertilizante a aplicar, incluyó alrededor de un 70 % de vicia y un 30 % de centeno. En términos de densidad, eso se tradujo en al menos 45 plantas por metro cuadrado de vicia y no más de 60 de centeno.
Por su parte, la incorporación de nabo en la mezcla implicó reemplazar hasta un 10 % del centeno, lo que representó una reducción de su densidad a 40 plantas por metro cuadrado y la incorporación de hasta 8 plantas por metro cuadrado de nabo.
En cambio, para maíz tardío, la proporción de vicia se redujo al 50 % —equivalente a 33 plantas por metro cuadrado—, con una participación similar de centeno (50 %) —equivalente a 100 plantas por metro cuadrado—. En este caso, la inclusión de nabo permitió reemplazar hasta un 30 % del centeno, ajustando las densidades de centeno a no menos de 40 plantas por metro cuadrado y de nabo hasta 23 plantas por metro cuadrado.
Cultivos de cobertura, eje de un conversatorio
El próximo martes 21 de abril a las 13 horas se realizará un conversatorio virtual sobre el manejo de cultivos de cobertura, con foco en crotalaria, vicia y consociaciones como antecesor del cultivo de maíz y otros, en los sistemas productivos santafesinos.
Este espacio virtual contará con la participación de José Araujo —especialista del INTA Oliveros— y Luciano Mieres —investigador del INTA Reconquista—. Se trata de una oportunidad para actualizar conocimientos y compartir experiencias.
FUENTE: INTA Informa







