El INTA genera información clave para la agricultura irrigada
Redes de seguimiento y estudios hidrogeológicos permiten optimizar el uso del agua subterránea, anticipar riesgos y mejorar la toma de decisiones en regiones áridas y semiáridas. Un equipo de especialistas del INTA de La Rioja y de Salta promueve el monitoreo de los acuíferos como principal estrategia.

El monitoreo del agua subterránea es una herramienta estratégica para la agricultura irrigada, especialmente en zonas donde la disponibilidad hídrica condiciona la producción. En este contexto, especialistas del INTA Chilecito junto con técnicos de las Agencias de Extensión Rural Aimogasta —La Rioja— y Cafayate —Salta— trabajan en el desarrollo de redes de seguimiento, estudios hidrogeológicos y recomendaciones técnicas que fortalecen los sistemas productivos.
Roberto Esteban Miguel, investigador del INTA Chilecito explicó que “si consideramos el riego como el principal consumidor de agua —en regiones áridas puede representar más del 95 % del recurso utilizado—, el monitoreo de la fuente subterránea resulta fundamental”.
En el noroeste argentino, el INTA consolidó redes de monitoreo de agua subterránea junto con productores, asociaciones y empresas en los valles Antinaco-Los Colorados, Chilecito, Arauco y Tolombón-Cafayate-San Carlos. “Estas redes funcionan a partir de convenios de colaboración técnica entre privados, asociaciones de productores e INTA. Desde el INTA aportamos el conocimiento y parte de los equipos, mientras que el sector privado financia las salidas de campo y los análisis químicos básicos e isotópicos”, detalló Miguel.
El seguimiento de los pozos permite registrar variables clave como niveles de agua, caudales de explotación y calidad química del recurso. Esta información se integra en modelos conceptuales que describen el funcionamiento de los sistemas hidrogeológicos a escala de valle o cuenca, facilitando la planificación de un uso más eficiente y sostenible del agua subterránea. “Los resultados de estos estudios permiten comprender mejor la dinámica y las características químicas de los acuíferos y consolidar el conocimiento sobre su comportamiento”, agregó el investigador.

Aplicaciones prácticas
Los trabajos del INTA se desarrollan en sistemas productivos con distintos niveles de tecnificación, que incluyen cultivos de olivo, vid, nogal, almendro y producciones hortícolas, típicos de regiones áridas con alta dependencia del riego. A partir de la información generada, el organismo elabora recomendaciones técnicas a nivel de pozo, finca y cuenca.
En el manejo de pozos, el monitoreo de caudales, presiones y niveles de agua contribuye a mejorar la uniformidad del riego y prevenir fallas en los equipos. “El registro de niveles de agua subterránea con el pozo encendido y apagado permite tomar decisiones sobre el movimiento de bombas, por ejemplo, descenderlas para evitar su deterioro o rotura”, explicó Miguel. En áreas con problemas de calidad, también se recomiendan criterios técnicos para la construcción de pozos cementados bajo control estricto geológico.
A escala de finca, la información generada permitió que algunos productores ajusten el manejo del riego, reduzcan el consumo hídrico o incorporen cultivos de menor demanda de agua e incluso rediseñen proyectos productivos en expansión.
Además, el INTA genera informes técnicos y publicaciones científicas que integran la información de cada pozo y la ponen a disposición: “Contar con datos confiables sobre los acuíferos permite tomar decisiones más acertadas y planificar la producción de manera sostenible”, sostuvo.
De esta manera, el monitoreo del agua subterránea se consolida como una herramienta clave para la gestión del riego y de los sistemas agrícolas. La información hidrogeológica generada por el INTA permite anticipar riesgos, mejorar la eficiencia en el uso del recurso y contribuir a la preservación de las reservas en ambientes donde el agua define el límite productivo.
FUENTE: INTA Informa







