El rol de la Brigada canina, al servicio del cuidado del estatus sanitario argentino

En el Día Nacional del Perro (2 de junio), el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) destacó las acciones que lleva a cabo su equipo de agentes caninos, en la Brigada Canina. Ese equipo, compuesto por binomios integrados por un inspector guía y un perro adiestrado, facilita y hace más eficientes las inspecciones de equipajes y transportes en los distintos puestos de control (terrestres, aeropuertos y pasos fronterizos).

Integrada por perros de raza Beagle y Labrador, la Brigada Canina trabaja estratégicamente reforzando los puntos críticos de control con el objetivo de hacer más eficiente la labor de proteger el patrimonio sanitario argentino. Los lugares en los que hoy se desarrolla la tarea son la barrera zoofitosanitaria patagónica y el aeropuerto internacional ubicado en Ezeiza, provincia de Buenos Aires.

Allí los agentes caninos realizan la detección de productos orgánicos de origen vegetal o animal a través del equipaje de las personas que viajan. Esta tarea puede abarcar, por ejemplo, la detección de un frasco de miel, que es un producto de ingreso prohibido, o una lata de atún con el rótulo del país de origen correspondiente, que está permitido (Resolución 295/99).

Cuando detectan algún elemento de los encuadrados como prohibidos (materia orgánica) se sientan o se acuestan sobre el bolso o valija. El personal del Senasa retira el equipaje, lo encinta para identificarlo, realiza su apertura y, si se trata de un producto de ingreso prohibido, se decomisa y se labra un acta, para luego destruirlo en presencia del pasajero.

La implementación de estas brigadas tiene dos aspectos destacables para la eficiencia de las funciones del Senasa: por un lado, el mejoramiento del control de los equipajes que ingresan a una región con altos estándares de sanidad; por otra parte, optimizar y agilizar los controles en situaciones críticas que se dan, por ejemplo, en las temporadas turísticas altas.

En la realización de esta tarea cada perro está acompañado por su guía, a partir de lo cual conforman un binomio en donde ambos recibieron la correspondiente capacitación para desarrollar de manera eficiente estas acciones de control.

Los canes atraviesan una etapa de apego en la que se trabaja para que reconozcan sus nombres y socialicen, previa al inicio del adiestramiento específico que recibirán durante alrededor de un año a cargo de especialistas del Senasa.

Las normas de bienestar animal son implementadas en cada etapa de este proceso de educación, adiestramiento y trabajo. En este sentido, los principales parámetros son el buen trato, la buena alimentación e hidratación, un ambiente apropiado, una correcta salud y prevención de enfermedades, un correcto desarrollo cognitivo-emocional y la expresión de su comportamiento normal y natural.

Como resultado, el Senasa fortalece su sistema de vigilancia y prevención de plagas y enfermedades. Esto permite consolidar el estatus sanitario y mantener un buen posicionamiento respecto al acceso a los mercados internacionales más exigentes.

FUENTE: SENASA