El incansable avance del cogollero: El INTA confirma la pérdida de sensibilidad al clorantraniliprole.
El gusano cogollero no deja de dar batalla y ahora suma un nuevo capítulo a su resistencia. Tras haber superado la barrera de los maíces de última tecnología, investigadores del INTA detectaron en el norte santafesino que la plaga también está empezando a “esquivar” el efecto de uno de los insecticidas más usados. Una señal de alerta que obliga a los productores a no bajar la guardia y cambiar la estrategia.
Un estudio de INTA confirmó la disminución en la sensibilidad de una población sobreviviente a Vip3Aa20 frente a clorantraniliprole, uno de los insecticidas más utilizados en maíz y soja.

El gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) no para de sorprender. Luego de la reciente adaptación a los maíces con tecnología Vip3Aa20, una población detectada en el norte de Santa Fe, muestra ahora señales de menor sensibilidad a uno de los insecticidas más usados para su control: el clorantraniliprole. El hallazgo, confirmado por investigadores de INTA Marcos Juárez e INTA Reconquista, representa una alerta temprana que, en el contexto actual de alta presión sobre la plaga, no puede ignorarse e invita a repensar su manejo.
Para ahondar en este tema, la REM consultó a los especialistas involucrados en el estudio Fernando Flores y Emilia Balbi del INTA EEA Marcos Juárez.
El desafío del cogollero en maíz
En gran parte del país, el verano marca un punto de inflexión en la dinámica del gusano cogollero, una plaga con gran capacidad reproductiva y plasticidad ecológica. Como advierte el último manual “Spodoptera frugiperda en el cultivo de maíz” de la Red de Manejo de Plagas de Aapresid, las altas temperaturas aceleran su ciclo biológico y multiplican su capacidad de expansión.
Para hacer frente a esta plaga, la proteína Bt Vip3Aa20 se incorporó al maíz en 2011 y durante más de una década mantuvo un control eficaz de la oruga cogollera. Sin embargo, en las últimas campañas se detectaron en algunas regiones daños superiores a los esperados, lo que indica una disminución de su performance a campo. Esta pérdida de eficacia incrementó nuevamente la dependencia del control químico para evitar pérdidas productivas.
Del Vip3Aa20 al Clorantraniliprole
En este marco, el activo Clorantraniliprole, insecticida del grupo diamidas (IRAC 28), se consolidó como una herramienta clave para el control de lepidópteros por su alta eficacia, modo de acción específico y buen perfil ambiental. Además de su uso en maíz, se emplea ampliamente en soja, lo que incrementa la presión de selección sobre las poblaciones a lo largo del año. Este escenario, si no se maneja adecuadamente, puede acelerar los procesos de selección de resistencia.
En un contexto de alta presión de selección, menor susceptibilidad a Vip3Aa20 y uso reiterado de insecticidas, contar con datos experimentales sobre la sensibilidad de la plaga a los principales modos de acción resulta clave para ajustar estrategias y prevenir retrocesos.
Evidencia reciente: pérdida de sensibilidad a Clorantraniliprole
Frente a esta problemática, un estudio llevado adelante por investigadores de INTA evaluó la respuesta toxicológica al activo Clorantraniliprole de una población de S. frugiperda sobreviviente a Vip3Aa20 recolectada en Reconquista (Santa Fe) en septiembre de 2025. El objetivo del estudio fue determinar la concentración letal media (CL₅₀) de dicha población a Clorantraniliprole (20% i.a) y compararla con poblaciones de cogollero de Marcos Juárez (Córdoba) y La Cocha (Tucumán).
Cabe aclarar que conocer la CL₅₀ de un activo químico permite comparar la respuesta biológica entre poblaciones y detectar cambios en la sensibilidad asociados a procesos de selección o desarrollo de resistencia.
Los resultados fueron contundentes: la CL₅₀ estimada para la población de Reconquista fue 21 veces superior a la registrada en Marcos Juárez y 9 veces mayor que la de La Cocha. Mientras que las poblaciones de Córdoba y Tucumán alcanzaron el 100% de mortalidad en las dosis evaluadas, la población de Reconquista mostró un máximo del 83% incluso a 80 ppm (Tabla 1).

El momento de tomar medidas es ahora
Esto evidencia la supervivencia de individuos tras la exposición por contacto e ingestión, indicando una marcada pérdida de sensibilidad al activo y sugiriendo que la tolerancia real podría ser aún mayor. Estos valores concuerdan con estudios internacionales que muestran que la tolerancia a diamidas puede incrementarse progresivamente bajo exposición continua, con mecanismos genéticos asociados a detoxificación o modificaciones en los receptores de rianodina.
En este sentido, el trabajo de INTA representa una alerta temprana que, en el contexto actual, no debe pasar desapercibida. Adicionalmente, los especialistas del INTA EEA Marcos Juárez, Flores y Balbi, comentaron que se están realizando estudios complementarios sobre poblaciones provenientes de plantas con tecnología Viptera y no-Bt, con el objetivo de evaluar posibles diferencias en susceptibilidad. “Estos resultados buscan darle sustento a que la implementación de refugio no solo favorece la sustentabilidad de las tecnologías de semillas, sino también la de manejo de insecticidas”, recalcaron.
¿Qué medidas podemos adoptar para optimizar su manejo y cuidar las herramientas?
La planificación del cultivo es un aspecto central para el manejo exitoso de S. frugiperda. Este nuevo escenario requiere acortar el intervalo de monitoreo, especialmente en períodos cálidos y definir intervenciones sólo cuando la dinámica poblacional realmente lo justifique, siguiendo estrictamente las recomendaciones del marbete de cada producto (Tabla 2).
La eficacia del control químico depende críticamente del momento de aplicación, que debe realizarse cuando predominan larvas pequeñas (L1–L2), expuestas en la lámina foliar y con 10-20% de plantas con daño de grado 3 de la escala de Davis. Las intervenciones tardías, con larvas dentro del cogollo, reducen la eficacia de control y aumentan la presión de selección sobre los individuos sobrevivientes. A ello debe sumarse un adecuado tamaño de gota, la uniformidad de cobertura, la estabilidad de la mezcla y la minimización de la deriva, factores que explican diferencias de control que pueden variar del 95% a apenas un 20%.
Es necesario, además la rotación efectiva de modos de acción, esto implica evitar repeticiones dentro de ventanas generacionales de aproximadamente 30 días y descartar el uso consecutivo de activos que comparten el mismo sitio de acción.

Manejo preventivo como respuesta a una plaga cada vez más adaptada
Esta información es de utilidad para el diseño de estrategias de manejo más eficaces, destacándose la necesidad de seguir investigando el efecto de otros principios activos registrados y la rotación de diferentes mecanismos de acción a campo. El desafío es, hoy más que nunca, no desesperar y actuar preventivamente antes de que estos procesos de pérdida de sensibilidad se profundicen. Debido a la presión de selección, la evolución de las poblaciones puede acelerarse en ciclos productivos relativamente cortos, con cambios irreversibles.
La campaña 2025/26 ofrece una oportunidad para ajustar el manejo, preservar la eficacia de las herramientas disponibles y sostener un sistema productivo más sustentable frente a una plaga que, una y otra vez, demuestra su enorme capacidad de adaptación.
Bibliografía consultada
Balbi, E., Szwarc, D. E., Almada, M. S., Flores, F. M. (2026). Variación en la respuesta toxicológica a Clorantraniliprole en una población de Spodoptera frugiperda sobreviviente a Vip3Aa20. INTA, Ministerio de Economía, Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. https://repositorio.inta.gob.ar/xmlui/handle/20.500.12123/25175
FUENTE: AAPRESID







