Soja récord, maíz con rindes dispares y un trigo que arranca con demoras: radiografía de la campaña agrícola argentina
El ciclo agrícola 2024/25 culmina con cifras récord en soja y contrastes en maíz y sorgo, mientras la nueva campaña de trigo enfrenta demoras por excesos hídricos.

La campaña gruesa 2024/25 dejó resultados históricos en la producción de soja y rindes destacables en maíz temprano, pero también expuso la fragilidad ante la variabilidad climática. Mientras tanto, la nueva campaña 2025/26 comienza con la siembra de trigo rezagada por excesos de humedad que ponen en riesgo parte de la superficie.
La agricultura argentina atraviesa un momento de balances complejos y contrapuestos, oscilando entre la celebración y la incertidumbre.
Por un lado, la soja volvió a demostrar su liderazgo productivo y logró números que superaron ampliamente las expectativas iniciales, sosteniendo la generación de divisas y el abastecimiento interno. El maíz, si bien mostró rindes sobresalientes en las zonas tempranas, enfrenta un final de cosecha más lento y con riesgos crecientes sobre la calidad.

Por otro lado, el trigo, que inaugura la campaña fina 2025/26, enfrenta una ventana de implantación muy ajustada. Los suelos saturados por las lluvias de junio, combinados con el frío extremo, ralentizaron las labores en la región núcleo y el centro de Buenos Aires.
Con una demanda interna que no cede y expectativas exportadoras moderadas, el arranque rezagado del cereal enciende señales de alerta. Este escenario muestra en toda su magnitud el desafío permanente de producir bajo condiciones climáticas cada vez más extremas, que obligan a planificar con estrategias de manejo más flexibles y adaptadas a cada lote.
Soja: la gran protagonista de la campaña
Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), el país alcanzó una producción acumulada de 50,3 millones de toneladas, un volumen que supera en un 15 % el promedio de las últimas cinco campañas y se ubica como la segunda mejor marca histórica. El rendimiento medio nacional trepó a 29,7 quintales por hectárea, impulsado principalmente por los lotes de primera, que promediaron 31,5 qq/Ha, mientras la soja de segunda alcanzó los 24,6 qq/Ha.
En tanto, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) destacó que en la región núcleo se registraron rindes excepcionales, con lotes que superaron los 42 qq/Ha, gracias a la combinación de lluvias oportunas y temperaturas moderadas en etapas clave del ciclo. No obstante, la recolección en zonas bajas de Santa Fe y norte bonaerense sufrió demoras y pérdidas puntuales de calidad por las lluvias de junio.
Maíz: entre la abundancia y las demoras
El maíz mostró un panorama más contrastante. La BdeC informó que al 2 de julio el avance nacional de cosecha llegaba al 61,7 % del área total, con un rendimiento promedio de 75,7 qq/Ha. En el norte del área agrícola, los rindes fueron más moderados, rondando los 42,9 qq/Ha, mientras que en Córdoba los planteos tardíos lograron promedios de 78,8 qq/Ha.
Por su parte, la entidad rosarina complementó estos datos con un matiz importante: en la región núcleo, la cosecha de maíz temprano se cerró con resultados sobresalientes, mientras que la de maíz tardío atraviesa una situación crítica.
Si el clima no acompaña con jornadas secas durante julio, parte de esa producción podría perderse por hongos y deterioro. A pesar de estos desafíos, la proyección de producción nacional se mantiene en 49 millones de toneladas, un 5 % menos que el ciclo anterior.
Trigo: un arranque comprometido
El trigo, que inaugura la campaña fina 2025/26, enfrenta un inicio desafiante. Según la BCBA, al 2 de julio se había sembrado el 78,2 % del área prevista de 6,7 millones de hectáreas, con un progreso intersemanal de apenas 5,5 puntos.
La comparación frente al promedio de los últimos cinco años refleja un atraso de -2,5 puntos porcentuales, producto de los anegamientos en sectores clave tras las lluvias de junio.
La BCR detalló que hasta hace pocos días, unas 300.000 hectáreas permanecían en duda, sobre todo en zonas bajas de la región núcleo. La llegada de la ola polar permitió drenar parte de los lotes y reactivar la implantación, aunque el frío extremo causó necrosis en hojas jóvenes.

Según técnicos de ambas entidades bursátiles, ese mismo frío puede resultar beneficioso para promover un macollaje más vigoroso y reducir la presión de enfermedades. Para que eso ocurra, se deberá completar la siembra antes de que se cierre la ventana óptima.
Frente al clima, el campo resiste y se reinventa
El agro transita el final de una campaña gruesa que, pese a las adversidades, exhibió resultados muy superiores a las expectativas iniciales. La soja y el maíz temprano fueron el reflejo de un año de aprendizajes y de resiliencia tecnológica, mientras la cosecha de sorgo consolidó su aporte en regiones centrales.
El futuro inmediato dependerá de dos factores: un julio con condiciones secas que permitan acelerar la cosecha y completar la siembra del trigo, y la capacidad de los productores de sostener la inversión en tecnología y manejo pese al escenario económico complejo. La campaña que termina deja lecciones valiosas; la que empieza, desafíos que pondrán a prueba la capacidad de adaptación y la tenacidad de todo el sector.
FUENTE: METEORED. Por Daniel Aprile
