La RECSO avanza hacia una red regional de evaluación de soja
La histórica red argentina de evaluación de soja avanza hacia RRECSO-Américas junto a Uruguay, Paraguay, Colombia y Perú. Protocolos unificados y simulación de cultivos permitirán comparar rendimiento varietal, reducir brechas hídricas y fortalecer decisiones agronómicas en la región.

La Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja (RECSO) con más de cuatro décadas de trayectoria en la Argentina avanzará en 2026 hacia una escala regional. El proceso dará origen a una red integrada por Argentina, Uruguay, Paraguay, Colombia y Perú, países que participarán como miembros activos en la generación y el análisis de información agronómica.
El proyecto propone la creación de la Red Regional de Evaluación de Cultivares de Soja (RRECSO-Américas) que durante tres años promoverá un esquema de cooperación regional, con protocolos experimentales unificados, una gobernanza compartida y la participación de la Universidad de Florida, Estados Unidos, en el desarrollo de modelos predictivos.
Cristian Vissani, coordinador nacional de la RECSO, explicó que “el objetivo principal del proyecto es reducir la brecha entre los rendimientos reales y potenciales limitados por agua, mediante la optimización en la elección del cultivar y el manejo agronómico en América Latina”. En ese sentido, precisó que “se desarrollarán redes de ensayos comparativos de rendimiento de soja en los países participantes, con un protocolo unificado, para poder identificar genotipos superiores y prácticas de manejo adaptadas a cada ambiente”.
Los beneficiarios directos “serán los productores de soja de los países participantes, junto con empresas semilleras, asesores técnicos y personal de investigación y extensión perteneciente a los institutos nacionales de investigación agropecuaria”, señaló Vissani.

Modelo expandido
“Lo relevante es que pusimos en marcha una red orientada a la reducción de brechas productivas y a la transferencia de innovación, a partir del modelo interactivo que buscamos impulsar desde el INTA”, señaló Juan Cruz Molina, director del INTA Centro Regional Córdoba.
El modelo en Argentina implica la articulación entre el INTA, la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) y las empresas semilleras, junto con una red ampliada que involucra a universidades, grupos de productores y organizaciones como CREA y Aapresid, que participan en la generación, validación y difusión de la información.
Juan Sebastián Panelo, investigador del Centro de Transformación de Cultivos de la Universidad de Florida, destacó que “la participación de nuestro grupo de trabajo está asociada a la evaluación de cultivares, mediante el análisis de los datos y la estimación de los efectos de la interacción genotipo-ambiente en todo el continente”, explicó.
Al referirse a la experiencia argentina de la RECSO, sostuvo que el modelo “ha sido prolífico y exitoso” y consideró que su expansión a escala sudamericana “representa un salto de calidad en la información que se puede generar, para avanzar en una integración regional de datos para fortalecer la toma de decisiones productivas”.
Eugenia Saini, secretaria ejecutiva de Fontagro, explicó que la iniciativa “responde de manera directa a uno de los principales desafíos estructurales de la agricultura de la región, que es cerrar las brechas de rendimiento en un cultivo estratégico como la soja sin expandir la frontera agrícola, y además en un contexto de creciente variabilidad climática y restricciones ambientales que se imponen a los sistemas de producción tradicionales”.
La iniciativa que apunta a expandir el modelo de colaboración público-privada será cofinanciado por el Fontagro, bajo administración del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), junto con aportes de las instituciones públicas y privadas participantes.
FUENTE: INTA Informa







