Mejorar la fertilidad y productividad de los suelos con carbono

Contar con estimaciones de almacenamiento de carbono permite diseñar estrategias de uso y manejo del suelo que mantienen o incrementan las reservas de carbono orgánico. Por ello, especialistas del INTA actualizan estos datos con el objetivo de contar con información precisa para la toma de decisiones.

Conocer la disponibilidad de carbono de los suelos aporta eficiencia en el cuidado y aprovechamiento de las reservas de carbono en el país. El INTA, desde sus Agencias de Extensión Rural y Estaciones Experimentales en más de quince provincias, junto a Aapresid, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, Conicet, AACREA y Universidades nacionales, realiza relevamientos, actualiza y brinda información digital precisa del principal indicador de la calidad del suelo y su potencial productivo.

Pablo Peri, coordinador del Programa Nacional Forestales del INTA, explicó que “por la gran importancia que posee el carbono orgánico del suelo a escala mundial, existe un interés creciente por estimar y actualizar gráficamente las reservas que quedan y su potencial de cambio para secuestrar carbono con mayor precisión y en resoluciones espaciales más finas y extensiones geográficas más grandes”.

Estas estimaciones de reservas de carbono orgánico del suelo a nivel nacional proporcionan una línea de base para iniciativas y estudios de secuestro de carbono asociados al cambio de uso del suelo o la intensificación agropecuaria. Un manejo de las tierras debe mantener o incrementar las reservas de carbono orgánico del suelo, que mejora la fertilidad y productividad.

En este trabajo se propuso utilizar tecnología digital para relevamiento de suelos, donde no solo se puede estimar las reservas de carbono orgánico del suelo, sino también la incertidumbre y la variabilidad asociada a esa estimación. 

Para la elaboración y representación se utilizaron técnicas de cartografía digital de suelos para estudiar la relación entre los datos medidos en 5400 sitios y 40 variables climáticas, topográficas, edáficas y de la vegetación para generar un modelo de predicción que permita estimar la reserva de carbono orgánico del suelo en los lugares no medidos y obtener una representación espacial de escala nacional.

Por su parte, Juan Gaitán, investigador del Conicet, señaló que “la reserva media de carbono fue estimada en 51,3 toneladas de carbono orgánico del suelo por hectárea en promedio para el territorio y cuando se lleva a superficie, esto representa 13,25 petagramos de carbono, que a nivel mundial constituye casi un 2 % de las reservas mundiales de carbono del suelo”.

Dentro de las distintas regiones del país, la Patagonia, el Chaco seco y las pampas acumulan entre sí más del 50 % de las reservas de carbono y dentro de las regiones con una concentración más alta, “tenemos los bosques andinos patagónicos, con casi 130 toneladas de carbono por hectárea en 0 a 30 centímetros”.

Al considerar la reserva total, los pastizales acumulan el 61 % del carbono orgánico del suelo total del país, las tierras forestales el 23 %, las tierras de cultivos el 13 % y los humedales el 3 %.

Además, Peri destacó: “Es muy importante tener esta actualización para diferentes proyectos como el esquema de bonos de carbono, para identificar sitios donde es posible incrementar estas reservas a través del cambio en prácticas de manejo o en diseños del paisaje. También es importante señalar que es fundamental darles continuidad a las redes de monitoreo y a los ensayos de larga duración, no solamente para generar información científica en el país, sino también de relevancia a nivel global”, concluyó el investigador.

Desde 2023, se lleva adelante la actualización de la cartografía digital de la reserva de carbono orgánico en los suelos argentinos, aportando información sobre su distribución espacial, fundamental para diseñar estrategias de conservación.

FUENTE: INTA Informa